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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Doce discos para una familia perfecta

Por CJ Carballo
El año te expulsó de forma fantasmal y todo lo que tenés que hacer es no caer, todo lo que tenés que hacer es volar. Cuando bajamos de nuestra torre de cristal, a veces no hallamos el mundo, nuestra ciudad no esta disponible para nosotros. Para dejar de pensar que el tiempo se ha estacionado y que el rock es un perro que se muerde su propia cola, te ofrecemos doce discos, doce formas de regalarte nuestra leal incomprensión. Porque nos negamos a avanzar mediante actos autónomos, Somos, además de lo que olvidamos, aquello que recordamos. Hay tragedias que los días acarician. Esta familia, mediante estos discos y la breve ceremonia de la vida, hace valer la pena estos meses.

El padre imperialista
The Drums – The Drums (2009)

El imperialismo tal vez caiga una de estas noches, sólo lo escuchan los que han perdido y esperan. Cuando escucho esa palabra me duermo. The Drumms hacen que de tanto buscar los milagros, florezcan. Ellos hacen música para que un poco de inconciencia te habite, te fluya y te brinde alguna certeza. Nadie que adore al capitalismo tardío ignora que es una forma de mirar al vacío. The Drums lo saben  y te besan los labios.
Canción: I felt stupid.

La madre platónica
Julian Casablancas - Phrazes for the young (2009)

Toda buena mami se las ingenia para estar en todas partes, insiste en que la recordaremos y en que de nosotros será su patria. Adorable megalomanía. Juliancito, a su manera, la practica también, nos tienta: ¿de qué otra forma ocuparemos nuestro ocio?, ¿nos aburriremos renunciando a la frivolidad? Julian resiste con humor, no le interesa mirar por debajo de su hombro. Lo que no atormenta ni provoca, aburre. Andate mamá, andate Julian… Pero no se vayan tanto.
Canción: 11th Dimension.



martes, 2 de noviembre de 2010

Las diez mejores maneras de olvidarte del mundo

Reseña de discos para la revista de cultura Ciudad X


Por CJ Carballo
Es probable que esta década te haya expulsado de forma fantasmal y todo lo que tenés que hacer es no dejarte caer. Todo lo que tenés que hacer es volar. Cuando bajamos de nuestra torre de cristal, a veces no hallamos el mundo y nuestra ciudad no esta disponible para nosotros. Para dejar de pensar que el tiempo se ha estacionado y que el rock es un perro que se muerde su propia cola, te ofrezco diez formas de regalarte mi leal incomprensión, diez discos que no te hacen ni un buen esposo, ni un buen hijo, ni una buena caída; diez discos que no te ofrecerán el zeitgeist de esta década pero escucharlos, seguro, te habrá bastado. Vibrar con alguno de ellos será además de lo que olvidas, aquello que vas a recordar. Prenderte fuego con ellos te va a hacer decir “wow, hoy no estoy adentro mío”.

Wilco. Hotel Yankee Foxtrot. 2002.
Wilco es la mejor banda que ha surcado esta década; este álbum, el mejor lugar para entenderla y entenderte. Un opus desaforado, un salto al vacío, una producción arriesgada y canciones que te cortan la respiración. Ideal para escucharlo con las venas cargadas de noches. Jeff Tweedy te transforma en un árbol incendiándose. Él, el navegante sin océano, te lo advierte: nunca le preguntes por qué las puertas jamás se cierran solas. Durante años estas canciones flotaron en mi aire. Que sólo estuvieran siempre disponibles me ha bastado.

Ryan Adams: Rock n Roll. 2003.
El muchacho díscolo del alt–country americano realizó su obra maestra durante una temporada en la que intentó auto combustionarse consumiendo todas las drogas posibles y logrando que todas las chicas del mundo le rompieran el corazón. Canciones como dagas, la muestra cabal de su contundente talento compositivo. Un joven viejo lobo que te regala un radiografía desmayada de su corazón esfumado en noches hechas pedazos.
Rock n roll es un disco que te hace saber que el aprendizaje no fue divertido, que en la vida algunas cosas salen mal, y que las tentaciones y algunos comportamientos a veces son tu forma de reconocerte. Ryan siempre descansa sobre un mar furioso, sobre una posible tempestad.