viernes, 10 de mayo de 2013

The Dark Side of “The Shining”


Por Maxi Audisio | Cine

Título: Room 237
Director: Rodney Ascher
Guión: Rodney Ascher
Música: William Hutson, Jonathan Snipes
Fotografía: Rodney Ascher
Año: 2012
Duración: 104 min.

The Shining es quizás el trabajo más enigmático de Stanley Kubrick por la experiencia de horror ante la que somos expuestos, la simetría casi enfermiza que maneja y su capacidad de desorientarnos al alejarse tanto del libro de Stephen King. Para la mayoría puede tratarse sólo de una película, para otros es una gran metáfora que desata múltiples teorías sobre dobles intenciones del director con mensajes ocultos e incluso una cubierta para revelar la verdad sobre los logros de la denominada era espacial. Un film que pese a tener más de 30 años de edad sigue generando controversias, inspirando el debate, la especulación y el misterio.

Ante tantas preguntas sin respuestas, el director Rodney Ascher no tuvo mejor idea que llevar a cabo un documental llamado Room 237 (si, al igual que la habitación en la cual Danny Torrance entra y se encuentra con un panorama horripilante) que explora las numerosas teorías sobre el significado oculto dentro de la película de Kubrick. El director investiga a través del documental todos esos significados ocultos en la película de 1980.
En dicho documental son cinco puntos de vista muy diferentes los que se exponen y ven la luz a través de una voz en off, fragmentos de películas, animaciones y representaciones teatrales, todo, mediante cinco entrevistados (que no son simples fanáticos, sino reconocidos profesionales del periodismo y de la enseñanza académica) que responden a preguntas simples, similares, pero conforme avanza el documental y sus teorías son comprobadas con las imágenes de The Shining, nos sentimos desorientados, y nos preguntamos si algunos de estos narradores tendrá razón en lo que dice.
En primer lugar, el periodista Bill Blakemore explica como The Shining es una alegoría sobre el destino final de los indios americanos mediante hachas (memorable escena de Jack Torrance destruyendo una puerta), latas de comida apiladas en algunas escenas y el cementerio indio oculto en los cimientos del hotel. De forma igual de convincente, el profesor Geoffrey Cocks muestra evidencias de como Kubrick insertó el tema del Holocausto a través del número 42, que aparece en múltiples ocasiones en el filme y que haría alusión al año en que los nazis iniciaron la práctica de la Solución Final con los campos de concentración y exterminio.
Por su parte, Juli Kearns y el músico John Fell Ryan, insisten sobra las múltiples etapas en la conciencia del pequeño Danny a través del recorrido de pasillos a bordo del triciclo y la posible manipulación de sus padres en esos ascensos y descensos. Aquí, mediante
recorridos virtuales demuestran que hay espacios con arquitecturas imposibles, ventanas donde no puede haberlas y habitaciones que no hay forma de que existan.
Otra de las teorías plantea que para comprender The Shining es necesario verla al derecho y al revés, de forma simultánea, y que todo esto es obra de Kubrick con la novela de Stephen King tan solo como pretexto de entretenimiento.
Pero la última y quizás la más interesante de todas, es la perspectiva desarrollada por el escritor Jay Weidner que relaciona el número 237 como un supuesto guiño de Kubrick para revelar su participación en el montaje de las imágenes del Apollo 11 y la llegada del hombre a la la luna.
En una escena de la película se ve a Danny jugando con cohetes en el suelo, sobre una alfombra. Está sentado dentro de un dibujo con forma hexagonal, la misma forma que la plataforma de despegue del Apolo 11. En un momento dado el niño se levanta, se aprecia allí que su pulóver contiene una imagen de la nave, lo cual haría alusión al despegue de la misma, mientras con el cohete en la mano, Danny camina hacia la temida habitación 237. Weidner explica y concluye que a los escolares de la década de los sesenta se les enseñó que la distancia entre la Tierra y el satélite lunar era de 237.000 millas.
Del documental se puede decir que busca de alguna forma la subjetividad. El director no cree estar en posesión de la verdad definitiva sobre la película, en su lugar intenta dotar desde una perspectiva determinada, esta eterna discusión cinéfila aportando nuevas (re)interpretaciones, miradas y curiosidades, transformandose en un filme sobre la naturaleza de la obsesión y la capacidad para comprobar que cualquier cosa puede ser real.
Por supuesto el debate no termina y las respuestas no son definitivas, nos quedamos tan solo con interpretaciones de lo que quizás Stanley Kubrick quiso demostrar con su película. Lo único que podemos hacer por el momento es ver y disfrutar de The Shinning y Room 237 en la búsqueda de esas significaciones que seguramente jamás sabremos si son reales o no.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Los famosos y su tiempo libre


Por Gracia Zamblera | Gossip

Dentro de las pocas cosas que todo ser humano anhela y desea con ansias, es tener tiempo libre para hacer lo que realmente le gusta: escuchar música, leer, dormir, hacer gimnasia, estar con amigos o lo que fuere.
Obviamente, la gente que es famosa y mundialmente conocida tiene, además de dinero, mucho tiempo libre para realizar diferentes actividades, que paso contarte:

- Angelina Jolie, Julia Roberts, Sarah y Hyllary Swank, ponen el “modo abuela ON” y se dedican a tejer.

- Robbie Williams, Will Smith, Tobey Maguire, Madonna y Jennifer López pasan horas tranquilamente sentados en una mesa frente a una caja de juegos, pero lo cierto es que estos famosos son adictos al Monopoly, al backgammon y al dominó entre otros muchos juegos. El preferido de las estrellas: el Scrabble, tiene tantos adeptos que cada año durante el Campeonato Mundial se publica una lista oficial de celebrities adictas como Chris Martin, Mel Gibson, Christina Aguilera y Nicole Kidman.

- Brad Pitt saca el arquitecto que se esconde en él y se dedica a las decoraciones de ambientes, incursiona en diseños arquitectónicos y colecciona esculturas metálicas.

- Charlie Sheen, cuando no esta de fiesta con mujeres y otros condimentos, pasa su tiempo viendo los partidos de su equipo de Baseball favorito: Los Cincinatti Reds.

- Rod Stewart, cada vez mas despliega mas sus dotes de lord inglés serio y se dedica a armar trenes de miniatura. Lo curioso (si es que ese dato no lo sea) es que es muy reconocido por este arte y hasta una de sus creaciones salió en la tapa de la revista Model Railroader, que según dicen muchos, le significó más excitación que la tapa de una Rolling Stone.

- Alice Cooper, rockstar desde 1964, además de ser una gran influencia para muchos otros como Marilyn Manson, Vincent Damon Furnier como realmente se llama, es un apasionado golfista. Es raro verlo sin maquillaje y con camisa rosa de golf y guantes blancos.

Y para cerrar este post, te cuento el hobby de Charlie Watts, baterista de los Rolling Stones, el cual es un reconocido coleccionista de automóviles. Esto no es raro en las grandes celebridades, pero el caso de Watts destaca porque él nunca ha tenido una licencia para conducir. WTF??








martes, 7 de mayo de 2013

Mad por Mad Men


Por Juliana Rodriguez | Tevé

Volvió Mad Men. Volvimos a respirar aire de series. La ficción más sexy, inteligente, glamorosa y dramática de la TV ya está en el cable con su sexta temporada, que tuvo un inicio a la altura de su fama. En un comienzo de capítulo doble, Don Draper (el personaje que originó entre sus fans una nueva religión: el “dondraperismo”) está como pocas veces lo vemos: de vacaciones. En pleno Hawai, disfrutando unos días con su nueva mujer, empiezan a ocurrirle cosas extrañas.
La nueva temporada retoma la vida de Draper y sus compañeros en la agencia de publicidad, ya en la década de 1960, y se detiene en esta nueva etapa: de su socio Roger y sus búsquedas existencialistas (con un humor sutil), de su ex empelada Peggy y su pase a la competencia; de su compañero Pete (personaje más odiado que el mismísimo Joffrey de Juego de tronos) y sus crisis maritales. No queda afuera la ex mujer de Don, Betty, convertida en una ama de casa cada vez más oscura y demente; y de su nueva mujer, que busca crecer como estrella de TV.
Con todo esto, Mad Men sigue siendo una estrella en la programación de dramas, básicamente por sus dos personajes principales: Draper y su búsqueda incesante (de identidad, de paz, de éxito, quién sabe hay al final de su búsqueda); y la vida adulta de una sociedad que se está convirtiendo en otra cosa (en una sociedad de consumo, en una sociedad que no sabe que está por perder una guerra tremenda como al de Vietnam).
Pero, por sobre todas las cosas, Mad Men sigue haciendo lo que mejor hace: ser una serie en la que parece que no pasa mucho, pero en la que todo significa algo. En la que toda escena, mirada, plano y música de fondo hace sentido. En el que cada escena está por algo. Por eso la vemos con tanta atención.
Lunes, a las 22, por HBO.

lunes, 8 de abril de 2013

The americans: La guerra de los Roses

Por Juliana Rodriguez | Tevé

¿Se acuerdan de Felicity, aquella serie de finales de la década de 1990, creada por el por entonces no tan conocido JJ Abrams, que contaba la cándida historia de una chica de provincia que llegaba a la universidad y perdía la inocencia mientras conocía el mundo adulto? Bueno, aquella chica ruluda, interpretada por Keri Russell, se tomó una década para regresar, y lo hace ahora convertida en una heroína retro, violenta y con pocas pulgas. La actriz es la protagonista de The americans, uno de los estrenos que vale la pena seguir en este 2013. La serie está ambientada en la década de 1980, en plena Guerra Fría, en Estados Unidos, donde una pareja de espías de la KGB hace trabajos de inteligencia mientras vive de incógnito, bajo la fachada de ser una pareja americana feliz: están casados, hablan perfecto inglés, tienen hijos y llevan una aparentemente apacible american way of life. De día, son padres inofensivos; de noche, temibles espías. Mientras, su vecino es nada menos que un agente del FBI que, oh casualidad, investiga los casos de infiltrados soviéticos.


La serie tiene varias virtudes. En primer lugar, el elenco. Keri Russell sorprende con su papel de madre abnegada-Mata Hari astuta y de armas tomar (las escenas más violentas las protagoniza justamente ella); y Matthew Rhys, que interpreta al esposo, construye a un marido ejemplar y a un sutil agente del caos, que se permite dudar sobre sus convicciones patriotas. Se suma una recreación moderada de la década de 1980, que no se deja seducir por la mera nostalgia kitsch de aquellos años, y que construye un verosímil contexto a través de la música, los autos, la ropa o la recreación de la vida civil.

Cada capítulo se enfoca en un caso distinto, pero la continuidad está dada por el avance en la relación de ambos esposos “políticos”, que recién ahora y tras dos hijos están empezando a evaluar la posibilidad de ser una pareja “real”, detrás de la fachada. Y a pesar de tener episodios que concluyen en sí mismos, hay un cuidado para incluir cliffhangers que atrapen al espectador. Hay estereotipos, claro, al fin y al cabo es TV y cumple ciertas normas de popularidad, pero eso no quita que, hasta ahora, sea una modesta pero certera apuesta. La dan los lunes, a las 23, por el canal FX. Hay que verla.

jueves, 4 de abril de 2013

Un relato sobre las segundas oportunidades

Título: La reconstrucción. 
Guión y dirección: Juan Taratuto. 
Con Diego Peretti, Claudia Fontán, Alfredo Casero, Maria Casali, Eugenia Aguilar y Ariel Pérez. 
Duración: 85 minutos. 
País: Argentina 
Año: 2013 


Por Maximiliano Audisio | Cine

Eduardo es un personaje extremadamente solitario, se preocupa por sí mismo y por nadie más. Su mundo se reduce a una casa sin luz y un trabajo en un yacimiento ubicado en Rio Grande. Recibe un llamado que por días no quiere atender, es su amigo Mario quien le pide que se dirija a Ushuaia porque necesita de su presencia y ayuda por unos días. Eso será solo el comienzo…

Luego de tres películas (No sos vos, soy yo, ¿Quién dijo que es fácil? y Un novio para mi mujer) que supieron ubicar a Juan Taratuto bajo la etiqueta de revitalizador de la comedia argentina de la última década, el director se animó a dejar atrás la exitosa formula de risas y amor con la gran ciudad como trasfondo, para arriesgarse y realizar un fuerte cambio de género, tono y registro, dando lugar a la tristeza, la soledad y la inmensidad de la Patagonia. Si bien mantiene a Diego Peretti como protagonista, en La reconstrucción se sumerge en el drama, abordando nociones, conflictos y sentimientos inéditos hasta ahora en su filmografía.

Afortunadamente, Taratuto sale azaroso de la situación y logra mediante este saludable pero brusco cambio un resultado más que digno. Quizás La reconstrucción no sea un film de fácil consumo como los tres anteriores, que en esta oportunidad el director se centre más en la descripción y en el desmenuzar a cada uno de los personajes, que la resolución termine siendo relativamente apresurada, pero que al mismo tiempo desde su trabajo como cineasta de un paso adelante logrando una película más profunda y rigurosa que sus trabajos anteriores, con la construcción de un concepto, un armado y una puesta en escena que rompen por completo con la estética que venía trabajando.

Entre escenas en exteriores (que por momentos remiten al cine patagónico de Carlos Sorin), diálogos casi nulos y primeros planos, Taratuto nos entrega una primera mitad de film en la cual se encarga de mostrar el grado de soledad, desprecio y amargura que acumula Eduardo, de quien se nos revelara a medida que pasen los minutos una pesada carga emocional, dolor y frustración que tienen que ver con su pasado.




miércoles, 3 de abril de 2013

Desaparezca Aquí

Por Pablo Durio | Literatura

Un jardín de infantes no puede –no tiene permitido- ser muy distinto de otro. Pero de pronto entre todos los nenes que están ahí hay uno que no sabe ser como los demás, que no juega con juguetes de colores, que no dibuja con crayones una familia feliz con un sol de fondo y una casa que rompe la armonía de un paisaje donde las personas son más grandes que las casas pero más infelices que el sol, que no tiene un autito en la mano ni una muñeca ni ladrillitos para armar una casa ni llora extrañando a su mamá. De pronto hay un nene entre todos que viste una polera negra y sale a caminar en la lluvia y lleva las manos en los bolsillo en señal clara de que detesta y no entiende el sinsentido hediondo del mundo que lo rodea: “No encontraba mucho placer en las cosas que les gustaban a mis compañeros: las «trepadoras» de la plaza, la calesita, los areneros, los baldecitos y las palitas,...bailar en círculos alrededor de alguna planta, todos agarraditos de las manos; sacar juguetes de bolsas, volver a guardar los juguetes en las bolsas, hacer cola para que te den leche chocolatada... todo eso me parecía sin sentido". 

Una reunión de pibes de 19 años no puede –aunque sí lo tenga permitido- ser muy distinta de otra. Pero de pronto entre todos los comentarios sobre la minita de turno, sobre los autos, sobre las borracheras, sobre qué es lo que van a hacer, hay un pibe que se levanta vestido de negro y va al baño a tomar cocaína: no soporta la superficialidad y la falta de romanticismo. Estamos en Los Ángeles, en una noche cualquiera, y ese pibe-nene es Bret Easton Ellis, nacido en esa ciudad en 1964 y autor de Menos que Cero y de su continuación, Suites Imperiales y, claro, detesta L.A. aunque le haya servido de inspiración para sus novelas y de escenario para su vida: "En Los Angeles la gente tiene serios problemas cuando pierde su belleza física porque allí todo es superficie: tienen cinco o seis años para hacer dinero, y luego, bueno, el horror". La vida de Ellis disfrazó de superficialidad su encanto real y tiñó de rock, drogas, sexo, bisexualidad, misterio y belleza todo lo que pasó por su lado y Menos que Cero fue la novela que lo catapultó al éxito y lo hizo millonario cuando sólo tenía 21 años. Después de eso vino la fama y más dinero aún destinado al descontrol: vivió durante muchos años en un departamento sin muebles durmiendo en el piso en un colchón tan destruido como sucio, rodeado de botellas vacías y botellas próximas al vacío, con todas las drogas que pudo ingerir, con sus papeles de lo que había escrito y pensaba del mundo, con las críticas despiadadas que Los-Desesperados-De-Siempre-Por-Dictar-El-Canon-De-La-Buena-y-Mala-Literatura habían hecho sobre su siguiente gran éxito: American Psico. Por suerte Los-Desesperados-De-Siempre no tuvieron razón y Menos que Cero fue una novela de culto, American Psico se convirtió en un clásico y Bret Easton Ellis es considerado la expresión de toda una generación y una gran marca e ironía de un mundo que poco tiene para ofrecer si no hay alguien dispuesto a contarlo en esos términos. 

lunes, 25 de marzo de 2013

Los periodistas cordobeses que hablan sobre moda

Nota publicada en el diario Día a Día.

De la mano de un próspero momento para el diseño independiente cordobés, tres comunicadores locales le dan espacio en radio y gráfica a los temas del mundo “fashion”.
Nadia Ruffener, Paul Carrasco y Gime Guzman. Foto: Nicolás Bravo.
Por Redacción Día a Día


Tomás & Anouk y sus características remeras con nombres de parejas famosas del cine. Mirácomocamina y Hey Bitch, con ropa fresca y desenfadada. Lutto Haute Couture, inspirada en las grandes pasarelas europeas. Estas y muchas marcas cordobesas más de diseño independiente apuntan a un panorama general de ebullición plena sin precedentes en la historia local.
Y, acompañando ese flujo creativo, varios medios cordobeses han comenzado a darle espacio a jóvenes comunicadores ansiosos por acercarle al público la sustancia del mundo de la moda, su historia y sus novedades. Pero, sobre todo, la conciencia de la amplitud de ese universo y las miles de maneras de disfrutarlo.
Así, el programa radial Cualquiera, que se transmite de lunes a viernes entre las 20 y las 24 por Radio Sucesos (FM 104.7) presenta en su bloque Espacio Glamourama un pantallazo sobre el mundo fashion de la mano de Nadia Ruffener y Pablo Carrasco. Por su parte, el suplemento de ocio Vos del diario La Voz del Interior, tiene en Gimena Guzmán su voz especializada en moda y tendencias.
Para ella, las ganas de sumergirse en ese ambiente no fueron algo digitado de antemano. “Empecé a estudiar periodismo en la Universidad Nacional y cuando arranqué la especialidad de Comunicación Institucional, empecé a trabajar en la revista Usted, me metí sin querer”, cuenta Gimena. “Incluso me atajaba, ‘es un periódico de moda, pero quiero aportar otras cosas’. De hecho, hice entrevistas a Sonia Torres o Antonio Seguí. Y cuando me fui de ahí y creé AY Mag, ahí comienzo ya directamente a hablar de tendencias”, agrega.
Nadia y Pablo, mientras tanto, siguieron un camino gradual similar. Ella tuvo al periodismo como primera vocación, se alejó de él para probar el diseño de indumentaria y luego terminó regresando. “Si el periodismo fue mi primer carrera, por algo la había elegido y por algo pasan las cosas”, comenta Nadia. “Y que hoy me llegue esto sin ser periodista, tiene que ver con las vueltas de la vida. Fue accidental, siempre pensé que iba a hacer algo con la moda, pero desde el lado del diseño. Intenté hacerlo, pero costaba mucho venderlo y quizás no estaba preparada en ese lado”.
“Lo mio fue parecido”, se suma Pablo. “Cuando vine a Córdoba (nació en Río Negro) tenía la idea de estudiar Comunicación. Después me cambié a Relaciones Internacionales, pensé ‘¿qué estoy haciendo acá?’ , y me pasé a Indumentaria. Y así me di cuenta de que lo que me gustaba era la parte de comunicación de moda, lo que tenga que ver con tendencias no sólo en indumentaria, sino también en lo industrial y en la alimentación. Tuve la oportunidad de trabajar en un BAFWeek, volver y encontrarme con la propuesta de trabajar en radio. Nos pareció buenísimo, pero con Nadia nos dimos cuenta de que contar moda por radio, siendo algo tan visual, podía ser complicado. Pero empezamos, nos costó al principio, pero ya estamos en nuestro tercer año en radio y se nos hizo muy ameno”.

jueves, 21 de marzo de 2013

The Master (is back)

Título: The Master 
Dirección: Paul Thomas Anderson
Guión: Paul Thomas Anderson
Música: Jonny Greenwood.
Fotografía: Mihai Malaimare 
Reparto: Amy Adams, Joaquín Phoenix, Philip Seymour Hoffman, Jesse Plemons, Laura Dern, Rami Malek, Kevin J. O'Connor, Jillian Bell, Darren Le Gallo, Patty McCormack
País: Estados Unidos
Año: 2012
Duración: 137 min.


Por Maximiliano Audisio | Cine

Paul Thomas Anderson ("Sidney", "Boogie Nights", "Magnolia", "Punch Drunk Love") es quizás uno de los directores más destacados de su generación. En esta oportunidad y a cinco años de su anterior estreno (la multipremiada "There will be blood"), se presenta en nuestras salas con una obra maestra que desde el momento cero generó controversias.

Controversias que tienen que ver con el método de filmación (fue rodada en película de 65 mm, convirtiéndose así en la primera película de ficción que se rodara en este formato desde Hamlet de Kenneth Branagh en 1996), y con la historia que se gesta detrás del relato principal, una clara alusión al nacimiento de la iglesia de la Cienciología (organización religiosa que tan de moda está, con Tom Cruise y John Travolta como abanderados) que apareció en los EEUU a mediados de los 50, llamada aquí “La Causa”.

Las palabras señaladas en las últimas líneas del párrafo anterior serían una burda explicación de lo que en realidad es el film. The Master es la historia de Freddie (Joaquin Phoenix), un veterano de la segunda guerra mundial que tiene problemas en adaptarse a la posguerra. Cuando pierde su trabajo como fotógrafo, vaga por el país hasta encontrarse en un episodio fortuito con Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman), el fundador de un movimiento filosófico-religioso llamado “La Causa”, que toma al perdido Freddie como su protegido. El film gira en torno a la relación de estos dos personajes que de tan antagónicos no pueden más que atraerse. Este encuentro, será el encargado de guiar el resto del relato hasta la última escena.

Anderson se encarga de llevar al espectador a lugares poco agradables, mostrando cuestiones que muchas veces no queremos ni pretendemos ver mediante esa relación de suma dependencia entre esos dos personajes atravesada por el rencor, el amor, la misericordia y el odio.

Con The Master, Paul Tomas Anderson se presenta una vez más ante nosotros y de la mano de un film que ronda la perfección, como uno de los grandes directores de cine en las últimas décadas. Entregándonos en esta ocasión una película que cuenta con todos los ingredientes: ternura, odio, tristeza, amor, pasajes oscuros y profundos de la mano de una gran fotografía (diagramada a base de mayoría de planos cortos), una banda de sonido sublime (a cargo del magistral Jonny Greenwood), junto a excelentes actuaciones y diálogos precisos.

De esta forma, The Master se autoproclama como un film que uno no puede dejar de ver y así comprender entre otras cosas por qué Paul Tomas Anderson es un “Maestro” del cine de nuestros tiempos.

Tercera edición de La Flecha y el Tiempo.

El Taller:
Un recorrido por la historia del rock, desde los años 70 a la actualidad. Las corrientes y tendencias musicales en contexto con la escena política, social y artística de cada época. El decisivo rol de los medios gráficos y audiovisuales en Argentina y en el mundo. 
En cada encuentro se abordará un nuevo tema, habrá proyección de material audiovisual (películas, documentales, fotografía, etc.), y se abrirá un espacio de debate e interacción para enriquecer las reflexiones en torno a los ejes propuestos. Contará con la participación de invitados especiales (periodistas, productores).


Info:
Este es el Taller que CJ estará dictando en los meses de mayo y junio en el MuMu.
Las inscripciones ya están abiertas y el cupo es limitado (20 personas).
Por informes, escribinos a laflechayeltiempo@gmail.com o a la fanpage de La Flecha y el Tiempo en Facebook; Majo Arrigoni desde el otro lado responde a todas las consultas.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Consideren muchachos,

la voz ronca. Lo que se perdió en el camino. Después de todo, qué piensan de este lugar corroído que día a día quieren levantar. En materia de luz de día, es muy poco lo que conozco. Tal vez estaba perdido cuando te encontré en el camino. Vos creíste que era un outsider y, creo, me quisiste por eso. No lo era claramente. Me voy a hacer viejo, esa foto se hará vieja, esa foto tal vez vaya a un museo. Todos envejecen, incluso los que han sido abandonados, esa foto sólo muestra que la forma de abrazar a la chica pasó de moda. Las personas mejores que nosotros. La sangre en tu casa y sólo a veces en la mía. A veces actúo como un idiota, y me hundo como un barco en conversaciones resbaladizas. Elegime aunque sólo sea en el momento en que te hundís. No hay traidores entre nosotros, ni siquiera sabemos si nos desean algo bueno los que no nos pueden domar por medio de la conversación. La ausencia es la única arma imposible contra el arsenal supremo de tu cuerpo. Ella reserva un desprecio especial para los esclavos de la belleza. Es sólo esto, palabras vagas dichas en un lunes para los que les da igual quién gane la guerra.


CJ